viernes, 12 de abril de 2013

Textos Desastre del 1898 y Crisis de la Restauraciòn

-->
A) Resolución conjunta del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos (18-4-1898)
            “Considerando que el aborrecible estado de cosas que ha existido en Cuba durante los últimos tres años, en isla tan próxima a nuestro territorio, ha herido el sentimiento moral del pueblo de los Estados Unidos; ha sido un desdoro para la civilización cristiana y ha llegado a un período crítico con la destrucción de un barco de guerra norteamericano y con la muerte de 266 de entre sus oficiales y tripulantes, cuando el buque visitaba amistosamente el puerto de La Habana (…).
            El Senado y la Cámara de Representantes, reunidas en Congreso, acuerdan:
Primero: Que el pueblo de Cuba es y debe ser libre e independiente. 
Segundo: Que es deber de los Estados Unidos exigir, y por la presente su gobierno exige, que el gobierno español renuncie inmediatamente a su autoridad y gobierno en Cuba y retire sus fuerzas terrestres y navales de las tierras y los mares de la isla.
Tercero: Que se autoriza al presidente de los Estados Unidos y se le encarga y ordena que utilice todas las fuerzas militares y navales de los Estados Unidos (…) en el número que sea necesario para llevar a cabo estos acuerdos. 
Cuarto: Que los Estados Unidos, por la presente, niegan que tengan ningún deseo ni intención de ejercer jurisdicción ni soberanía, ni intervenir en el gobierno de Cuba, si no es para su pacificación, y afirman su propósito de dejar el dominio y gobierno de la isla al pueblo de esta, una vez realizada dicha pacificación”.
B) Análisis de la crisis de 1898 . Tuñón de Lara, Manuel (1986): España: la quiebra de 1898, Madrid, SARPE, p. 25 26. 
Fácil no es adelantar que las grietas que iban abriéndose en el sistema tradi­cional se ahondaron hasta producir una especie de seísmo en 1898, es decir, cuando el Estado español pasó por el trance de perder los restos de su imperio colonial. 1898 sirve de punto de referencia, para fijar la crisis que se abre. Crisis que es evidente en lo que se refiere al sistema colonial sobre el que todavía se apoyaba gran parte de la vieja España, de donde procede un «saneado» sector de la acumulación primitiva del capitalismo español; pero también la permanencia de aquellas colonias galvanizaba la “ideología de consolación” que daba una falsa conciencia de dominadores y «civilizadores» cuando en realidad se estaba en una situación marginal a la Europa de entonces.
 La crisis era también el sistema político de la Restauración, en cuanto a él Incumbía la responsabilidad de haber dirigido el país durante un cuarto de siglo. Las catástrofes navales de Cavite y Santiago, el armisticio de agosto de 1898, el tratado de París de diciembre del mismo año, son como el fulminante que transforma la crisis potencial en crisis efectiva y abierta. Dicho de otro modo: la crisis estructural existente (crisis latente, como son siempre las estructurales) se transformaba en crisis abierta, en coyuntura conflictiva, al aplicársele el «detonador» de los acontecimientos de 1898. El 98 marca, pues, un punto de ruptura, sobre todo en dos aspectos esenciales:
 a)      El dominio colonial
b)      La hegemonía ideológica de la oligarquía.
  He aquí dos hechos históricos que cesarán de tener vigencia a partir de aque­lla coyuntura.
C) Sobre la crisis de 1898. Torre del Río, Rosario de la (1998): «A merced del huracán», La aventura de la historia, núm. 2, p. 90 9 1.
Entre la emancipación de los grandes Virreinatos americanos y el 98, la Monarquía española estuvo integrada por el territorio peninsular y por un amplio conjunto de islas y enclaves repartidos por zonas distintas y distantes entre sí.
Si se relaciona la debilidad del Estado  apenas industrializado y escasamente modernizado  con la dispersión de sus territorios, no debe extrañar que su posición internacional fuese muy insegura. España se veía implicada en, al menos, tres grandes problemas internacionales. Primero, el del estrecho de Gibraltar, donde competían Francia e Inglaterra; luego, el de las Antillas, donde los anglo franceses no podían frenar la expansión norteamericana y por, último, el del Pacífico, donde todas las potencias competían por sus ricos mercados.
A la hora de hacer frente a esos problemas, la iniciativa española quedaba condicionada por la política de tres poderosos vecinos: en Europa, Francia e Inglaterra; en América, Estado Unidos. Para Europa, los gobernantes españoles habían acuñado el principio: “Cuando Francia e Inglaterra marchen juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse”. Para el Caribe habían confiado en la fuerza de la determinación franco británica de mantener el statu quo. Pero, a  fines del siglo XIX, ni Francia e Inglaterra marchaban juntas, ni parecían dispuestas a frenar a Estados Unidos en el Caribe. 
El régimen de la Restauración no había sido capaz de proporcionar a España una posición Internacional más firme. Ni Cánovas ni Sagasta fueron capaces de sustraer la política exterior a una muy difícil relación con la III República. [ ... ]
Tanto conservadores como liberales cometieron un grave error: no percibieron el sentido de la transformación del sistema internacional y de la vinculación entre los problemas europeos y los problemas coloniales. No analizaron correctamente los intereses y las tendencias de las grandes potencias; siguieron confiando en que la defensa del principio monárquico podría proporcionarles apoyos internacionales en los momentos de peligro.”
D) La Semana Trágica según el ensayista José Pijoán. Carta remitida por Pijoán a D. Juan Maragall.
... Se lo explicaré un poco. El lunes comenzó una huelga general a consecuencia del descontento por lo de Melilla y fue aceptada por todo el mundo. Todo el mundo cerró y dejó de trabajar a gusto... Al no saber qué hacer el martes para alborotar, al menos en nuestro barrio, comenzó la diversión de quemar iglesias, y aquella tarde toda Barcelona estaba en as azoteas mirando los fuegos. Una cosa verdaderamente nueva y curiosa. Se veía el gran fuego de los escolapios que tapaba medio horizonte; era un día de fiesta; arriba, en los terrados, la gente bailaba y se pasó el tiempo sin disparar un tiro... Todos se fueron a casa y allí se han estado muy tranquilos.
El miércoles se empezaron barricadas, al no saber qué hacer y se abrió también el fuego de los civiles. En el Portal Nou hubo una verdadera batalla... Fueron llegando tropas y, conseguidos los barrios del centro, se dirigieron a las afuer­as. En el Paralelo y el Poble Nou cañonearon a las multitudes que recibían la metralla sin un grito. Si el martes los lerrouxistas en el Ayuntamiento proclaman la república y se ponen al frente, las tropas, seducidas por el pueblo, hubieran seguido y ahora todavía tendríamos el alboroto. Yo lo habría preferido a esta revuelta sangrienta sin una palabra ni una idea”.
E) La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial. Azaña, Manuel: “Los motivos de la germanofilia”, conferencia en el Ateneo de Madrid, 25-5-1917.
            “Lo primero que debe tenerse presente en esta cuestión es que la neutralidad de España no ha sido ni es una neutralidad libre, declarada por el Gobierno y aceptada por la opinión después de maduro examen de todas las conveniencias nacionales, sino neutralidad forzosa, impuesta por nuestra indefensión, por la carencia absoluta de medios militares capaces de medirse con los ejércitos europeos (…). De manera que, aunque la independencia de España, la integridad de su suelo, el porvenir de la Patria hubiesen estado pendientes de nuestra intervención armada, nosotros hubiéramos tenido que renunciar a nuestra independencia, a nuestra integridad, a nuestro porvenir, por falta de elementos para ponerlo a salvo”.
F) El desastre de Annual
«El Rey se hallaba ansioso de un éxito espectacular que le permitiera verse libre de una vez del Parlamento. Los lentos métodos de penetración política en el Rif le impacientaban, y decidióse a dirigir él mismo, por encima del Ministerio de la Guerra, las operaciones. Envió allí a Silvestre, un general de caballería, cuyo estilo brusco y temerario Alfonso XIII admiraba. Silvestre debía marchar al frente de su columna atravesando el Rif, desde Melilla, sobre Alhucemas: unos 64 kilómetros. (...) Pero (...) la columna de Silvestre, que había avanzado sin ninguna precaución, fue copada en Annual por las fuerzas rifeñas de Abd-el-Krim, mucho más reducidas. Hubo diez mil muertos, cuatro mil prisioneros y cayeron en su poder todos los fusiles, ametralladoras, artillería y aviones. Raro fue el que consiguió escapar. El propio general Silvestre se suicidó. Una semana o dos más tarde, la posición fortificada de Monte Arruit tuvo que rendirse. Su guarnición, de unos siete mil hombres, fue exterminada y los oficiales, cargados de cadenas, guardados para el rescate. La misma Melilla se vio a punto de caer. (...) Pero ciertas informaciones no pudieron hacerse públicas: por ejemplo la carta del Rey al (general) Silvestre (...) en la que le ordenaba: «Haz como yo te digo y no hagas ningún caso del Ministro de la Guerra que es un imbécil»».

SELECTIVIDAD.
No habrá variación alguna para la Selectividad del año próximo (curso 2012/2013)
Valoración: tema, 7 puntos; documentos, 3 puntos (1’5 cada uno)
Sobre las opciones A y B del examen:
·         Una: tema siglo XIX (temas 1 al 6)
·         Otra: tema siglo XX (temas 7 al 12)
Sobre las dos partes del examen:
1. Tema:
·         Siempre se inicia con una cuestión del tipo “desarrolle el tema… y justifique su relación con los documentos siguientes”
·         Hay que desarrollar el tema completo.
·         Los temas tienen un contenido básicamente político. El único tema económico es el de las desamortizaciones (tema 3). Por ejemplo, en el tema 6 (la Restauración, el título indica expresamente que hay que centrarse en el sistema canovista; no procede, por ejemplo, abordar aspectos relacionados con lo relativo al desarrollo industrial en el momento. Eso sí, se pueden hacer referencias puntuales a “política económica” cuando un tema así lo permita –como ocurre en el caso de Primo de Rivera, por ejemplo).
·         ATENTOS: SE CONSIDERA SÍNTOMA DE MADUREZ ESTRUCTURAR EL DESARROLLO DEL EXAMEN POR MEDIO DE EPÍGRAFES.
·         Se puede indicar al comienzo un pequeño esquema, pero sin perder un tiempo que resulta precioso en el desarrollo del examen.
2. Documentos:
·         Siempre dos:
o   El primero un texto histórico o uno historiográfico (por eso, en la presentación del texto habrá que indicar este dato)
o   El segundo un documento de otro tipo (gráfico, gráfica,...)
·         Se pueden desarrollar integrados en el desarrollo del tema, al comienzo o al final del mismo. La valoración no cambia. Es la misma en todo caso.
·         Indicar expresamente que se va a desarrollar el documento:
o   Con una frase
o   Con un trazo vertical en el margen izquierdo que corresponde al análisis documental.
·         Si se desarrollan aparte, NO IMPORTA REITERAR ARGUMENTOS que se hayan expuesto en el desarrollo del tema.
·         Se penaliza expresamente el parafraseo.
3. Sobre el tema 12; Transición y gobiernos democráticos. ¿Qué periodo ocupan y hay qué desarrollar?
·         Tema 12. La Transición abarca hasta 1979, la Constitución de 1978, pero no se penaliza si se extiende hasta 1982.
·        Los gobiernos democráticos; comienza en 1979, pero no se penaliza si se comienza en 1982. Y termina en el 2000. No se penaliza si se extiende hasta la actualidad, pero no se recomienda por las posibilidades, grandes, que hay de que el alumno “meta la pata”.
Cómo te van a puntuar.

Composición del examen
Dos opciones:
      *en una un tema de la España del XIX
      *en la otra opción un tema de la España del XX.
En cada opción aparecerán, además dos documentos, uno de los cuales siempre será un texto. Y relacionados con el tema a desarrollar.
Así pues, prepara solo los seis temas del bloque que mejor se te dé.
Temario:
I.- RAICES HISTÓRICAS DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA
1. Características políticas, económicas y sociales del Antiguo Régimen. La política centralizadora de los Borbones.
II.- CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN
2. La Guerra de la Independencia y los comienzos de la revolución liberal. La Constitución de 1812.
III.- CONSTRUCCIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO LIBERAL
3. Revolución Liberal en el reinado de Isabel II.
4. Proceso de desamortización y cambios agrarios.
5. El Sexenio Revolucionario (1868-1874): intentos democratizadores.
6. El régimen de la Restauración. Características y funcionamiento del sistema canovista.
IV.- CRISIS DEL ESTADO LIBERAL
7. Guerra colonial y crisis de 1898.
8. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).
9. La Segunda República.
10. Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939).
V.- LA DICTADURA FRANQUISTA Y LA ESPAÑA ACTUAL
11. La creación del estado franquista: fundamentos ideológicos y apoyos sociales.
12. El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978.Los gobiernos democráticos (1979-2000).

Algunos consejos sobre cómo preparar la Historia.
    - No olvides que la exposición del tema se puntúa sobre 7 y la utilización de las fuentes (gráficas, textos,...) sobre 3. Por tanto:
   - Prepara bien los temas.
    - Cada vez que comiences a estudiar un tema,
REPASA antes: NUNCA COMIENCES UNO SIN REPASAR TODOS LOS QUE LLEVES   ESTUDIADOS HASTA EL MOMENTO
    - No te olvides de contar con una forma concreta de afrontar la utilización de las fuentes (gráficos o textos que te pongan en el examen).
    Deberías decidir con antelación si vas a partir de los documentos para desarrollar el tema o si, por el contrario, los utilizarás dentro de tu exposición. En cualquier caso, no olvides que lo que digas sobre esas fuentes valdrá 3 valiosos puntos. Hazlo bien: ten previsto también qué cosas debes decir de cada fuente. Contextualízalas bien y señala claramente su relación con el tema, es decir, por qué son significativas.