A)
Resolución conjunta del Senado y la Cámara de Representantes de
Estados Unidos
(18-4-1898)
“Considerando que el aborrecible
estado de cosas que ha existido en Cuba durante los últimos tres
años, en isla tan próxima a nuestro territorio, ha herido el
sentimiento moral del pueblo de los Estados Unidos; ha sido un
desdoro para la civilización cristiana y ha llegado a un período
crítico con la destrucción de un barco de guerra norteamericano y
con la muerte de 266 de entre sus oficiales y tripulantes, cuando el
buque visitaba amistosamente el puerto de La Habana (…).
El Senado y la Cámara de
Representantes, reunidas en Congreso, acuerdan:
Primero:
Que el pueblo de Cuba es y debe ser libre e independiente.
Segundo:
Que es deber de los Estados Unidos exigir, y por la presente su
gobierno exige, que el gobierno español renuncie inmediatamente a su
autoridad y gobierno en Cuba y retire sus fuerzas terrestres y
navales de las tierras y los mares de la isla.
Tercero:
Que se autoriza al presidente de los Estados Unidos y se le encarga y
ordena que utilice todas las fuerzas militares y navales de los
Estados Unidos (…) en el número que sea necesario para llevar a
cabo estos acuerdos.
Cuarto:
Que los Estados Unidos, por la presente, niegan que tengan ningún
deseo ni intención de ejercer jurisdicción ni soberanía, ni
intervenir en el gobierno de Cuba, si no es para su pacificación, y
afirman su propósito de dejar el dominio y gobierno de la isla al
pueblo de esta, una vez realizada dicha pacificación”.
B)
Análisis de la crisis de 1898 .
Tuñón
de Lara, Manuel (1986): España: la quiebra de 1898, Madrid, SARPE,
p. 25 26.
“Fácil no es adelantar que las
grietas que iban abriéndose en el sistema tradicional se
ahondaron hasta producir una especie de seísmo en 1898, es decir,
cuando el Estado español pasó por el trance de perder los restos de
su imperio colonial. 1898 sirve de punto de referencia, para fijar la
crisis que se abre. Crisis que es evidente en lo que se refiere al
sistema colonial sobre el que todavía se apoyaba gran parte de la
vieja España, de donde procede un «saneado» sector de la
acumulación primitiva del capitalismo español; pero también la
permanencia de aquellas colonias galvanizaba la “ideología de
consolación” que daba una falsa conciencia de dominadores y
«civilizadores» cuando en realidad se estaba en una situación
marginal a la Europa de entonces.
La crisis era también el
sistema político de la Restauración, en cuanto a él Incumbía la
responsabilidad de haber dirigido el país durante un cuarto de
siglo. Las catástrofes navales de Cavite y Santiago, el armisticio
de agosto de 1898, el tratado de París de diciembre del mismo año,
son como el fulminante que transforma la crisis potencial en crisis
efectiva y abierta. Dicho de otro modo: la crisis estructural
existente (crisis latente, como son siempre las estructurales) se
transformaba en crisis abierta, en coyuntura conflictiva, al
aplicársele el «detonador» de los acontecimientos de 1898. El 98
marca, pues, un punto de ruptura, sobre todo en dos aspectos
esenciales:
a)
El dominio colonial
b) La
hegemonía ideológica de la oligarquía.
He aquí dos hechos
históricos que cesarán de tener vigencia a partir de aquella
coyuntura.
C) Sobre
la crisis de 1898.
Torre
del Río, Rosario de la (1998): «A merced del huracán», La
aventura de la historia, núm. 2, p. 90 9 1.
“Entre
la emancipación de los grandes Virreinatos americanos y el 98, la
Monarquía española estuvo integrada por el territorio peninsular y
por un amplio conjunto de islas y enclaves repartidos por zonas
distintas y distantes entre sí.
Si se relaciona la debilidad del
Estado apenas industrializado y escasamente modernizado
con la dispersión de sus territorios, no debe extrañar que su
posición internacional fuese muy insegura. España se veía
implicada en, al menos, tres grandes problemas internacionales.
Primero, el del estrecho de Gibraltar, donde competían Francia e
Inglaterra; luego, el de las Antillas, donde los anglo franceses
no podían frenar la expansión norteamericana y por, último, el del
Pacífico, donde todas las potencias competían por sus ricos
mercados.
A la hora de hacer frente a esos
problemas, la iniciativa española quedaba condicionada por la
política de tres poderosos vecinos: en Europa, Francia e Inglaterra;
en América, Estado Unidos. Para Europa, los gobernantes españoles
habían acuñado el principio: “Cuando Francia e Inglaterra marchen
juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse”. Para el Caribe habían
confiado en la fuerza de la determinación franco británica de
mantener el statu quo. Pero, a fines del siglo XIX, ni Francia
e Inglaterra marchaban juntas, ni parecían dispuestas a frenar a
Estados Unidos en el Caribe.
El régimen de la Restauración no
había sido capaz de proporcionar a España una posición
Internacional más firme. Ni Cánovas ni Sagasta fueron capaces de
sustraer la política exterior a una muy difícil relación con la
III República. [ ... ]
Tanto conservadores como liberales
cometieron un grave error: no percibieron el sentido de la
transformación del sistema internacional y de la vinculación entre
los problemas europeos y los problemas coloniales. No analizaron
correctamente los intereses y las tendencias de las grandes
potencias; siguieron confiando en que la defensa del principio
monárquico podría proporcionarles apoyos internacionales en los
momentos de peligro.”
D)
La Semana Trágica según el ensayista José Pijoán.
Carta
remitida por Pijoán a D. Juan Maragall.
“... Se lo explicaré un poco. El
lunes comenzó una huelga general a consecuencia del descontento por
lo de Melilla y fue aceptada por todo el mundo. Todo el mundo cerró
y dejó de trabajar a gusto... Al no saber qué hacer el martes para
alborotar, al menos en nuestro barrio, comenzó la diversión de
quemar iglesias, y aquella tarde toda Barcelona estaba en as azoteas
mirando los fuegos. Una cosa verdaderamente nueva y curiosa. Se veía
el gran fuego de los escolapios que tapaba medio horizonte; era un
día de fiesta; arriba, en los terrados, la gente bailaba y se pasó
el tiempo sin disparar un tiro... Todos se fueron a casa y allí se
han estado muy tranquilos.
El miércoles se empezaron
barricadas, al no saber qué hacer y se abrió también el fuego de
los civiles. En el Portal Nou hubo una verdadera batalla... Fueron
llegando tropas y, conseguidos los barrios del centro, se dirigieron
a las afueras. En el Paralelo y el Poble Nou cañonearon a las
multitudes que recibían la metralla sin un grito. Si el martes los
lerrouxistas en el Ayuntamiento proclaman la república y se ponen al
frente, las tropas, seducidas por el pueblo, hubieran seguido y ahora
todavía tendríamos el alboroto. Yo lo habría preferido a esta
revuelta sangrienta sin una palabra ni una idea”.
E)
La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial.
Azaña, Manuel: “Los
motivos de la germanofilia”, conferencia en el Ateneo de Madrid,
25-5-1917.
“Lo primero que debe tenerse
presente en esta cuestión es que la neutralidad de España no ha
sido ni es una neutralidad libre, declarada por el Gobierno y
aceptada por la opinión después de maduro examen de todas las
conveniencias nacionales, sino neutralidad forzosa, impuesta por
nuestra indefensión, por la carencia absoluta de medios militares
capaces de medirse con los ejércitos europeos (…). De manera que,
aunque la independencia de España, la integridad de su suelo, el
porvenir de la Patria hubiesen estado pendientes de nuestra
intervención armada, nosotros hubiéramos tenido que renunciar a
nuestra independencia, a nuestra integridad, a nuestro porvenir, por
falta de elementos para ponerlo a salvo”.
F) El desastre de Annual
«El Rey se hallaba ansioso de un
éxito espectacular que le permitiera verse libre de una vez del
Parlamento. Los lentos métodos de penetración política en el Rif
le impacientaban, y decidióse a dirigir él mismo, por encima del
Ministerio de la Guerra, las operaciones. Envió allí a Silvestre,
un general de caballería, cuyo estilo brusco y temerario Alfonso
XIII admiraba. Silvestre debía marchar al frente de su columna
atravesando el Rif, desde Melilla, sobre Alhucemas: unos 64
kilómetros. (...) Pero (...) la columna de Silvestre, que había
avanzado sin ninguna precaución, fue copada en Annual por las
fuerzas rifeñas de Abd-el-Krim, mucho más reducidas. Hubo diez mil
muertos, cuatro mil prisioneros y cayeron en su poder todos los
fusiles, ametralladoras, artillería y aviones. Raro fue el que
consiguió escapar. El propio general Silvestre se suicidó. Una
semana o dos más tarde, la posición fortificada de Monte Arruit
tuvo que rendirse. Su guarnición, de unos siete mil hombres, fue
exterminada y los oficiales, cargados de cadenas, guardados para el
rescate. La misma Melilla se vio a punto de caer. (...) Pero ciertas
informaciones no pudieron hacerse públicas: por ejemplo la carta del
Rey al (general) Silvestre (...) en la que le ordenaba: «Haz como yo
te digo y no hagas ningún caso del Ministro de la Guerra que es un
imbécil»».
SELECTIVIDAD.
No
habrá variación alguna para la Selectividad del año próximo
(curso 2012/2013)
Valoración:
tema,
7 puntos; documentos, 3 puntos (1’5 cada uno)
Sobre
las opciones A y B del examen:
·
Una: tema siglo XIX (temas 1 al 6)
·
Otra: tema siglo XX (temas 7 al 12)
Sobre
las dos partes del examen:
1.
Tema:
·
Siempre se inicia con una cuestión del tipo “desarrolle el
tema… y justifique su relación con los documentos siguientes”
·
Hay que desarrollar el tema completo.
·
Los temas tienen un contenido básicamente
político.
El único tema económico es el de las desamortizaciones (tema 3).
Por ejemplo, en el tema 6 (la Restauración, el título indica
expresamente que hay que centrarse en el sistema canovista; no
procede, por ejemplo, abordar aspectos relacionados con lo
relativo al desarrollo industrial en el momento. Eso sí, se
pueden hacer referencias puntuales a “política económica”
cuando un tema así lo permita –como ocurre en el caso de Primo
de Rivera, por ejemplo).
·
ATENTOS:
SE CONSIDERA SÍNTOMA DE MADUREZ ESTRUCTURAR EL DESARROLLO DEL
EXAMEN POR MEDIO DE EPÍGRAFES.
·
Se puede indicar al comienzo un pequeño esquema, pero sin perder
un tiempo que resulta precioso en el desarrollo del examen.
2.
Documentos:
·
Siempre dos:
o
El primero un texto histórico o uno historiográfico (por eso, en
la presentación del texto habrá que indicar este dato)
o
El segundo un documento de otro tipo (gráfico, gráfica,...)
·
Se pueden desarrollar integrados en el desarrollo del tema, al
comienzo o al final del mismo. La valoración no cambia. Es la
misma en todo caso.
·
Indicar expresamente
que se va a desarrollar el documento:
o
Con una frase
o
Con un trazo vertical en el margen izquierdo que corresponde al
análisis documental.
·
Si se desarrollan aparte, NO
IMPORTA REITERAR ARGUMENTOS
que se hayan expuesto en el desarrollo del tema.
·
Se penaliza expresamente
el
parafraseo.
3.
Sobre el tema 12; Transición y gobiernos democráticos. ¿Qué
periodo ocupan y hay qué desarrollar?
·
Tema 12. La Transición abarca hasta 1979, la Constitución de
1978, pero no se penaliza si se extiende hasta 1982.
· Los
gobiernos democráticos; comienza en 1979, pero no se penaliza si
se comienza en 1982. Y termina en el 2000. No se penaliza si se
extiende hasta la actualidad, pero no se recomienda por las
posibilidades, grandes, que hay de que el alumno “meta la pata”.
|
Cómo
te van a puntuar.
Composición
del examen
Dos
opciones:
*en
una un tema de la España del XIX
*en
la otra opción un tema de la España del XX.
En
cada opción aparecerán, además dos documentos, uno de los
cuales siempre será un texto. Y relacionados con el tema a
desarrollar.
Así
pues, prepara solo los seis temas del bloque que mejor se te dé.
Temario:
I.-
RAICES HISTÓRICAS DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA
1.
Características políticas, económicas y sociales del Antiguo
Régimen. La política centralizadora de los Borbones.
II.-
CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN
2.
La Guerra de la Independencia y los comienzos de la revolución
liberal. La Constitución de 1812.
III.-
CONSTRUCCIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO LIBERAL
3.
Revolución Liberal en el reinado de Isabel II.
4.
Proceso de desamortización y cambios agrarios.
5.
El Sexenio Revolucionario (1868-1874): intentos democratizadores.
6.
El régimen de la Restauración. Características y funcionamiento
del sistema canovista.
IV.-
CRISIS DEL ESTADO LIBERAL
7.
Guerra colonial y crisis de 1898.
8.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).
9.
La Segunda República.
10.
Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939).
V.-
LA DICTADURA FRANQUISTA Y LA ESPAÑA ACTUAL
11.
La creación del estado franquista: fundamentos ideológicos y
apoyos sociales.
12.
El proceso de transición a la democracia y la Constitución de
1978.Los gobiernos democráticos (1979-2000).
Algunos
consejos sobre cómo preparar la Historia.
- No
olvides que la exposición del tema se puntúa sobre 7 y la
utilización de las fuentes (gráficas, textos,...) sobre 3. Por
tanto:
-
Prepara bien los temas.
- Cada vez que comiences a estudiar un tema, REPASA antes: NUNCA COMIENCES UNO SIN REPASAR TODOS LOS QUE LLEVES ESTUDIADOS HASTA EL MOMENTO
-
No te olvides de contar con una forma concreta de afrontar la
utilización de las fuentes (gráficos o textos que te pongan en
el examen).
Deberías
decidir con antelación si vas a partir de los documentos para
desarrollar el tema o si, por el contrario, los utilizarás dentro
de tu exposición. En cualquier caso, no olvides que lo que digas
sobre esas fuentes valdrá 3 valiosos puntos. Hazlo bien: ten
previsto también qué cosas debes decir de cada fuente.
Contextualízalas bien y señala claramente su relación con el
tema, es decir, por qué son significativas.
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